Resumen
El Greyhound es el perro más rápido del mundo —en distancias cortas roza los setenta kilómetros por hora— y en casa es una de las razas más tranquilas y acomodadizas que existen. De pecho profundo, patas largas y construido para un único arranque explosivo, tiene pelo fino y pegado, piel fina y muy poca grasa corporal. Inteligente, gentil, cariñoso y de carácter equilibrado, es silencioso en casa, duerme muchísimo y pide poco: un paseo diario, un lecho blando y un espacio seguro donde correr de vez en cuando.
Historia y origen
Los perros de tipo greyhound están entre los animales más antiguos representados en el arte humano: dibujos de lebreles de patas largas y hocico estrecho aparecen en las paredes de tumbas egipcias de hacia el 4000 a. C., y los expertos, aunque no de forma unánime, sitúan el origen de la raza en Oriente Próximo. La caza de la liebre con lebreles fue durante siglos pasión de la nobleza europea, y Gran Bretaña formalizó el deporte y el libro genealógico, por eso la FCI señala Gran Bretaña como país de origen. En el siglo XX el Greyhound se convirtió en perro de carreras en Gran Bretaña, Irlanda, Estados Unidos y Australia, y tras el declive de las carreras miles de perros jubilados han encontrado hogar como mascotas: la segunda carrera, más silenciosa, de la raza.
Cuidados
El pelo corto y fino casi no necesita nada: un repaso con cepillo de goma o gamuza una vez por semana, un baño de vez en cuando y atención a orejas y uñas. La piel es fina y se rompe con facilidad, así que tras correr por terreno duro revise patas y flancos, y mantenga al perro caliente: con tan poca grasa y sin subpelo pasa mucho frío y agradece un abrigo en invierno. El ejercicio es peculiar: el Greyhound necesita dos o tres paseos normales al día y, a ser posible, un espacio seguro y cerrado para unos minutos de carrera a toda velocidad dos o tres veces por semana; sin eso sigue siendo tranquilo, pero con eso es otro perro. Adiestrar con suavidad y paciencia: los lebreles piensan por su cuenta, no admiten la instrucción mecánica y, sobre todo, nunca deben ir sueltos cerca de carreteras, porque el instinto de persecución puede con todo.
Condiciones
El Greyhound es el clásico «perro de sofá»: puede vivir perfectamente en un piso, duerme hasta dieciocho horas al día y hace muy poco ruido, algo raro en un perro de este tamaño. Es gentil con niños y otros animales, aunque su instinto de persecución exige presentaciones cuidadas y pacientes con mascotas pequeñas y gatos. Lleva mal la soledad prolongada y nunca debe quedarse fuera ni en un jaulón, porque tiene la piel fina y es sensible al frío. Un jardín seguro con valla alta y ciega, o carreras controladas en un campo cerrado, son imprescindibles, y las escaleras y los suelos resbaladizos de un piso son incómodos para un perro mayor. Con un lugar blando donde dormir y algo de compañía es uno de los perros grandes más fáciles para convivir.